sábado, 12 de diciembre de 2009

La dignidad son los derechos que tenemos al ser seres humanos, y todas las personas por igual tenemos los mismos derechos, sin importar las características físicas, las creencias, la nacionalidad, el nivel social y económico, las formas de pensar o cualquier diferencia en general.
Si viviéramos en un mundo donde todas las personas respetaran la dignidad de las otras, sin importar las diferencias ya mencionadas y sin quitarles su dignidad lastimándolas, discriminándolas, no tomándolas en cuenta o haciéndolas sufrir con cualquier otra ofensa; si nos ayudáramos unos a otros, cada quien utilizando sus cualidades para servir a los que no las tienen y tomando en cuenta las diferentes ideas, y en vez de discutirlas violentamente declarando guerras y ofendiendo a los que tienen otras, usando todas para llegar a un acuerdo y ver qué es lo más adecuado, pero sin ser egoístas aferrándose a su idea y aceptando todas las opiniones…
Todo esto es ser solidario y por lo tanto tener dignidad, y por ello respetar la dignidad de los demás. Así podríamos vivir en un mundo feliz, sin problemas ni malentendidos. Pero para esto todos tenemos que poner de nuestra parte, siendo dignos y además defendiendo a las personas que no se les respeta su dignidad.
Pero para todo esto hay que luchar, como se debe luchar por todas nuestras metas en la vida; como lo hicieron otras personas y que su único ideal era defender su dignidad y la de las demás. Así lo fue Martin Luther King, quien luchó hasta la muerte por un solo fin: terminar con la discriminación racial en Estados Unidos. Él lo único que quería era que los afroamericanos pudieran tener dignidad, que había sido arrebatada por los estadounidenses años atrás, y lo consiguió.
Otro logro de una persona por querer ser digno y que su gente lo fuera, fue el de Gandhi, quien luchó por la abolición de la esclavitud de los indios, quienes eran explotados por los ingleses en su propia tierra.
Pero al que debemos admirar más por haber luchado sin cansancio por nuestra salvación, es a Jesús, quien quiso proclamar la palabra del Señor a todos nosotros, y lo único que le hicimos fue quitarle su dignidad haciéndolo sufrir.
Estas tres célebres personas son el claro ejemplo de la lucha por la dignidad. Además de que ninguno utilizó la violencia, que eso es admirable, lograron vencer lo que parecía imposible con el solo deseo de querer cambiar algo en la vida por algo mejor.
En conclusión, todos debemos de vivir con dignidad para ser felices en esta vida y seguir la frase que Jesús nos enseñó: “Ámense unos a los otros como yo los he amado”.
vecinos autoconvocados
daniel zeltmann

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